LOS INICIOS DE LOS TRANVIAS ELECTRICOS DE LIMA
Por Neydo Hidalgo (Historiador)
neydohidalgo@hotmail.com
Museo de la Electricidad, Lima, Perú.
Los tranvías de sangre cambiaron su tracción animal por la eléctrica un par de décadas después de la llegada de la electricidad al Perú. En 1884 se instaló la primera planta eléctrica en la fábrica de tejidos Santa Catalina y dos años después, en 1886 se inauguró el alumbrado público eléctrico en Lima, iluminando la Plaza de Armas, el Palacio de Gobierno y algunas calles adyacentes.
En 1904 se inauguró el Ferrocarril Eléctrico de Lima y Chorrillos, el primero en usar este tipo de energía. En 1905 se inauguró el Ferrocarril Eléctrico de Lima y Callao y en 1906 se inauguró la tracción eléctrica en el Tranvía Urbano de Lima, que había funcionado desde 1978 con coches halados por mulas y caballos.
Estos acontecimientos fueron posibles por la aparición de la “Empresa Eléctrica Santa Rosa” en 1900, que generó la electricidad necesaria para implementar el cambio hacia la tracción eléctrica. Asimismo, se sumó el interés de varios grupos financieros en el negocio de los tranvías y ferrocarriles, estimulados por una ley dada por el Congreso y refrendada por el Presidente Remigio Morales Bermúdez el 9 de noviembre de 1893, que otorgaba concesiones a las compañías que construyesen y explotasen líneas férreas por su propia cuenta y riesgo.
De esta manera se reunieron los tres requisitos para el nacimiento del transporte eléctrico: el capital, el suministro asegurado de energía y el marco jurídico para las inversiones.
Con este panorama, el año 1903 se conformó la Compañía del Ferrocarril Eléctrico de Lima y Chorrillos, luego de obtener la autorización respectiva del Gobierno para colocar el trolley aéreo en las calles de la ciudad.
La vía, que unió los pueblos de Miraflores, Barranco y Chorrillos con la ciudad de Lima, fue doble en toda su extensión y el pasaje era de veinte centavos en primera clase y quince centavos en segunda clase.
La concesión final estipulaba solo una autorización por 66 años, sin
privilegio ni exclusividad, luego de los cuales, la línea y los materiales pasaban a propiedad del Estado, sin obligación de pago alguno. Incluía también una serie de consideraciones técnicas y la obligación que los carros no excediesen las seis millas por hora al atravesar las poblaciones.
Inmediatamente después empezaron las labores de construcción de las líneas y el pedido a los proveedores extranjeros, del material rodante y demás materiales a emplearse, y se celebró con la Empresa Eléctrica Santa Rosa el contrato de exclusividad para el suministro de la energía eléctrica: el Ferrocarril Eléctrico de Lima y Chorrillos se obligaba a no usar otra fuerza que la electricidad de la Empresa de Santa Rosa y ésta se comprometía a no proporcionar fuerza a ninguna otra empresa para el mismo fin.
El ferrocarril eléctrico empezó su servicio el 17 de febrero de 1904, inicialmente con 14 carros marca Stephenson para 40 pasajeros, con “trucks” marca Peckan y dos motores de 50 HP de la General Electric Co.
Posteriormente, el 27 de julio de 1904 se inauguró el Ferrocarril Eléctrico de Lima y Callao, sólo cinco meses después de la inauguración del Ferrocarril Eléctrico a Chorrillos. La concesión de esta línea para su explotación con tracción eléctrica, había sido otorgada por el Supremo Gobierno el 13 de marzo de 1903.
El 28 de julio, celebrando el Día de la Independencia, los carros del eléctrico de Lima al Callao iniciaron el servicio al público en medio de calles embanderadas y un público entusiasta que lo festejaba. El 13 enero de 1905 la línea eléctrica se extendió hasta La Punta, para atender a una población que ya sobrepasaba los 40 mil habitantes. El Ferrocarril Eléctrico de Lima y Callao puso al tráfico al momento de su inauguración 9 carros.
El año de su estreno la compañía contaba con 34 kilómetros de línea férrea y trolley, una sub-estación con tres conversores de 500 HP, situada en La Legua, punto medio de la línea, donde funcionaban también la factoría, la casa de carros y los almacenes.
La vía férrea del Ferrocarril Eléctrico estaba asentada a lo largo de la
carretera al Callao (hoy avenida Colonial) y fue tendida sobre terrenos que fueron de la Junta Departamental de Lima, de la Municipalidad de Lima, de particulares y de los Concejos Provincial del Callao y Distrital de La Punta.
Los coches a sangre del Ferrocarril Urbano de Lima que circulaban por las rutas del centro de la ciudad tuvieron que esperar hasta el 27 de mayo de 1906, durante la gestión de don Federico Elguera como Alcalde de Lima, para estrenar tracción eléctrica y jubilar mulas.
Un año antes, en 1905, la Compañía del Ferrocarril Urbano había conseguido finalmente del Gobierno la concesión respectiva, la que ya le había sido otorgada por parte de la Municipalidad en febrero de 1902, para cambiar la tracción animal por la eléctrica con trolley aéreo.
Para el 31 de diciembre de 1906, la compañía ya había puesto en servicio todas las secciones del tranvía con la nueva tracción eléctrica. Los trabajos se realizaron realmente rápido, empleando solo 18 meses para la conversión de la línea.
Para la realización de este cambio la Compañía del Ferrocarril Urbano emitió en Nueva York un empréstito de 100,000 libras que fue invertido totalmente en la obra. Fueron necesarias 20,000 libras más para aumentar las líneas, material rodante, entre otros. A finales de 1906 el Ferrocarril llegaba a explotar 37 kilómetros de líneas con 40 carros eléctricos.
Los empresarios no dudaron en dotar al Ferrocarril Urbano de material rodante de la mejor calidad. Se adquirieron maquinarias de la General Motors Co., coches de la firma Stephenson de Nueva York y “trucks” marca Mc. Guire, dotando toda la línea férrea con rieles de 60 y 70 libras de peso por yarda, colocados sobre durmientes “Red Wood” de 7’ x 8’’ x 6’’.
Santa Rosa se hizo mucho mas fuerte con sus clientes tranviarios y con los nuevos suministros de una ciudad que empezaba a olvidar el mecherito de kerosene y preferir la “ampolleta” de Edison a la iluminación a gas. Al final, la fusión de todas las empresas vinculadas a la electricidad, no tardó en llegar.
El 1° de agosto de 1906 con “Santa Rosa” a la cabeza, se fusionaron la Compañía del Ferrocarril Urbano de Lima, el Ferrocarril Eléctrico del Callao y el Tranvía Eléctrico a Chorrillos formando así la histórica y tradicional “Empresas Eléctricas Asociadas”.


